Desarraigándonos para alcanzar naciones

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A través del coronavirus, Dios está desarraigando a los cristianos de todo el  mundo que están cómodos y establecidos, con el propósito de liberarlos para hacer algo nuevo y radical, y para enviarlos con el Evangelio de Cristo a las gentes no alcanzadas.

Tal vez parezca extraño relacionar el coronavirus con las misiones, ya que ahora los viajes están prohibidos. Sin embargo, Dios ha usado el sufrimiento y la turbulencia en la historia para mover a Su iglesia hacia dónde debe ir, y Él lo hará de nuevo como parte del impacto a largo plazo de esta pandemia.

LA PERSECUSIÓN COMO ESTRATEGIA MISIONERA

Dios sacó a Su pueblo de Jerusalén para ser misioneros a Judea y Samaria, y para eso se requirió la muerte de Esteban, además de la gran persecución que vino después. (Hechos 7:69; 8:1-4).

Los caminos de Dios no son los nuestros, pero Su misión se cumplirá con toda seguridad. Jesús lo dijo y Su palabra no puede fallar.

“Edificaré Mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18).

“Y este evangelio del Reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones” (Mt 24:14).

No dice que “tal vez se predique”. Dice que “se predicará”.

LOS CONTRATIEMPOS COMO AVANCES ESTRATÉGICOS

Podríamos pensar que esta crisis del coronavirus es un estorbo para las misiones mundiales. Pero, con frecuencia los caminos de Dios incluyen aparentes contratiempos que resultan en grandes avances.

El 9 de enero de 1985, Hristo Kulichev, un pastor con gregacional en Bulgaria, fue arrestado y lo llevaron a la cárcel. Su crimen fue predicar en su iglesia a pesar de que el Estado había designado a otro hombre como pastor, el cual no había sido elegido por la congregación. Su juicio fue una burla a la justicia. Fue sentenciado a ocho meses de prisión. Durante ese tiempo, mostró a Cristo de todas las formas que pudo en la cárcel.

Cuando salió, escribió: “Tanto los prisioneros como los carceleros hacían muchas preguntas, y resultó que tuvimos un ministerio más fructífero allí de lo que podríamos haber esperado en la iglesia. Nuestro servicio a Dios en la cárcel fue más eficaz de lo que hubiera sido si hubiéramos quedado en libertad”.

Dios suele obrar de esta manera. El alcance global y la gravedad del coronavirus son demasiado grandes como para que Él los desperdicie.

Esta pandemia ayudará a cumplir Su propósito global invencible de la evangelización mundial. Cristo no derramó Su sangre en vano. Y Apocalipsis 5:9 dice que con esa sangre rescató a “gente de toda raza, lengua, pueblo y nación”. Él recibirá la recompensa de Su sufrimiento. E incluso las pandemias servirán para completar la Gran Comisión.


Este es un resumen del 11vo y último capítulo del libro, sobre los “seis caminos” o razones por las que Dios ha enviado el coronavirus al mundo; lo que está haciendo a la luz de las Escrituras.

Originalmente en inglés, “Coronavirus and Christ”, recientemente lanzado por el Pastor John Piper, para descarga gratuita en el sitio web de su ministerio, www.desiringgod.com

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