¿Qué haces en tiempos de Covid19?

el
Por Virginia Larrazábal

Este tiempo es insólito. Estamos en casa confinados, mientras afuera se desata un caos de salud y económico que nos cambió las dinámicas.

Hoy es tiempo de abstenerse de abrazar (Ecl. 3:5b). Cosas tan simples, ¿las valoramos ahora?

Tienes dinero y no puedes usarlo más que para no pasar hambre y comprar alguno que otro entretenimiento. Tienes ropa y maquillaje y no puedes lucirlo afuera a nadie. Tenías una rutina y planes que estuviste todo el primer trimestre del año trazando y, ¿adivina qué? “Todo se derrumbóóó” (como la canción).

¿Qué nos dice eso? Que todo aquello en lo que hemos puesto nuestra confianza son meros castillos de arena. ¡No puedes ni acercarte a tus amigos o seres queridos! Así que, si ellos han sido tu refugio, hoy día hay que conformarse con una ventana virtual.

Podrías decir: “Exageras, esto es temporal”. Sí, espero en Dios que sí, pero no sabes cuánto se va a prolongar. Adaptarse no es el problema, sino que no quieras darte cuenta del verdadero propósito de esta contingencia que tiene al mundo patas pa’rriba. Incluyendo también tu pequeño mundo, y el mío.

El Señor está hablando en este tiempo. Y no estoy promoviendo doctrinas raras, ojo. Pero Su Palabra es clara cuando dice que oiremos de rumores de guerras, hambres y pestes, pero aún no es el fin, sino que son principios de dolores (Mateo 24; Lucas 21).

Mucha gente está muriendo de aburrimiento en su casa, más que las lamentables cifras del Covid19. Y yo cito las palabras del puritano Matthew Henry: “Debería ser asunto de todos los días prepararse para nuestro último día”. Esto es un llamado a gritos de parte De Dios para que te ocupes en tu eternidad. Dicen que hoy estamos, mas no sabemos, ¿y a ti te importa eso? Debería.

Pierdes la lección si te encierras solo a ver Netflix, a quejarte y a vegetar en espera de un superhéroe. La Biblia dice en el Salmo 90:12:

“Ensénaños a contar nuestros días de tal manera que traigamos al corazón sabiduría”.

El llamado es este:

Isaías 55:6-8

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

 

¿Qué vas a hacer los días que te quedan de encierro? Y más importante, ¿cómo vas a reanudar “tu vida normal” una vez que salgas de él?

Hay que darnos cuenta de que Cristo es la roca en la que tiene que estar anclada nuestra vida, porque todo lo demás arena es, como dice una canción que pondré más abajo en este post.

 

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:12).

Si el centro de tu vida siguieren siendo todas lo que nombré al principio, las cosas que perecen y que no tienen peso eterno, estás vacío verdaderamente. Pero si todo lo que es a Cristo, aunque se muevan las montañas y tiemblen las colinas, tu vida estará anclada en Aquel que no cambia ni se muda con el tiempo, el único Fiel y Digno en quien tenemos una esperanza segura y que cumple todas sus promesas.

Te invito a venir a Cristo hoy.

 

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